Venturas y desventuras de una mujer en lo últimos coletazos del descubrimiento de su tendencia sexual.
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Lunes, 28 de febrero de 2005
Ser una mujer a la que le gustan otras mujeres y además, mostrarlo en público, es la forma más fácil y rápida de convertirse en centro público de atención...
Lo de enfundarse una minifalda cortísima, teñirse el pelo de rubio, subirse a unos tacones de equilibrista o ir desnuda por la calle, son también métodos posibles y efectivos para ser el centro de muchas miradas... Pero, sinceramente, lo de darle un beso a una preciosidad de mujer que me encanta es mucho más fácil y placentero que todo lo demás, y encima sin necesidad de ir de compras o a la peluquería.
Eso sí, lo que no puedo asegurar es si esas miradas serán de deseo, de admiración, de sorpresa o incluso de asco.
Este tipo de situaciones me las podía esperar en la mayoría de las ciudades españolas, pero haberlas encontrado en una de las capitales más progresistas de Europa lo que me da es pena. Saber que echaron a una pareja de amigos de un taxi por abrazarse en su coche, haber escuchado gritos de ¡lesbianas, lesbianas, lesbianas! mientras nos señalaban con el dedo en una calle cualquiera o aguantar proposiciones indecentes incluso en barrios de ambiente, dice muy poco de lo que se supone que hemos avanzado en todos estos años.
Pero bueno, me encanta convertirme en centro púbico (y público quizá) de atención siempre que eso implique estar con algunas de esas mujeres que me encantan sea o no lesbiana.
Por: Lucía | Realidades | Comentarios (0) | Referencias (0)